viernes, 29 de agosto de 2014

Resbaladizo

Qué lejos estamos
(aún cuando estamos al lado)

Qué poco nos tocamos
(aún cuando me estás abrazando)

Qué poco nos conocemos
(aún cuando me hablas durante horas)

Qué poco me llenas
(aún cuando estás dentro de mí)


Pero cuánto me gustas.

miércoles, 27 de agosto de 2014

I don't want to wake up in my own anymore

Es curioso que cada vez que recuerde a una persona la recuerde sin ojos.
Como si no pudiera mirarme, como si sólo emitiera palabras   -que soy incapaz de escuchar-.
Quizá es que me da miedo buscar algo que sé que no voy a encontrar. O encontrarlo y que sea en vano. O quedarme enamorada de ellos.

Tienes unos ojos preciosos. A juego con nada.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Naturaleza pura

Necesito escribir un libro que no hable de mi. Reconozco que, de un modo u otro, todos mis textos están dedicados a la autocomplacencia. Y me frustra y resucita a partes iguales, qué le voy a hacer; entonces quiero morirme o que me maten.

jueves, 14 de agosto de 2014

Atenta Desatención

En este vacío lleno de ruidos atronadores es donde me estoy acostumbrando a vivir. Sumergida por un nihilismo forzado que me lleva a la deriva por los huecos más ensordecedores de mi mente. Aquí me encuentro. El caos es mi paz cuando no encuentro nada más estable, y la estabilidad es mi caos cuando de repente aparece.
Me gusta el caos, siempre me ha parecido divertido, pero no me gusta habitar en él.

Ataraxia. Palabra que suena sin parar aquí dentro. Es tan bonita y está tan cargada de contenido que soy consciente de que jamás la rozaré ni siquiera con la punta de los dedos. Me vacío un poco más. Y me vuelvo a llenar sola.

A veces es mejor vivir del aire.

Me volaron hace tiempo aquellos 21 gramos

jueves, 31 de julio de 2014

BLA BLA BLA

A veces me gusta imaginar que no son tus dedos lo que me toca, si no tu alma. Me descubro fantaseando con las pupilas de tus ojos clavadas en mi corazón, y con lo más profundo de mi vientre embriagado con tu poder.
Yo, que me creía muerta, que me pensaba dueña de nada, aferrada a lo ajeno de una manera incontrolada. Rodeada por tu destino, bailando junto al mío, cantando una canción sin letra, jugando a no ser.
Me gusta pensar que no hacen falta palabras, que sólo hay sinergia.

Pero luego despierto.

sábado, 12 de julio de 2014

Sácame de aquí. Lléname o vacíame de nuevo, eres libre. Cualquier cosa me vale mientras se trate de respirar, de sentir o de dejar de hacerlo, de morir o mantenerse, de no caer al vacío.
Llévame a ese sitio al que me aterra tanto llegar sola, acompáñame mientras me pierdo o piérdete conmigo. Exhala el humo que me ahoga día tras día y llévatelo contigo, pero tú quédate. No me pinches si no sangro, pero muérdeme tan fuerte que pueda notarlo aún cuando no estés. Hazme tuya pero sin dejar de ser yo, no me cambies pero tampoco me abandones a la deriva.
Acércate despacio para que no tenga miedo, pero sé firme, que pueda notar tus pasos, que sepa por dónde estás viniendo. Nunca avises porque si no huiré. Pero si huyo, ten el valor de no permitírmelo.

A veces me veo fuerte para pedir todas estas cosas, para tener la capacidad de poseerlas y de manejar la situación que todas conllevan, pero hay una cosa para la que nunca se tiene el suficiente valor: para pedirte que aparezcas.
Aparece ahora porque se hace tarde. Empieza a hacer frío aquí. Libérame de mis demonios o aprende a jugar con ellos, pero aparece. Ponte frente a mí y plántame cara.
El resto me da igual.

viernes, 28 de febrero de 2014

DETACHMENT

Cuando algo te cansa y no sabes el qué. Indiferencia.
Cuando quieres huir y no sabes a dónde. Indiferencia.
Estás atrapada, pero de ti misma. Lo que te rodea sólo es un simple escenario en el que tú estás a merced de ti misma. Pero te crees simple marioneta.
Gran error el de sentirte atrapada por algo ficticio.
Corre de tus tinieblas porque va a ser lo más eficaz. Aunque puede que lo más difícil, pero eso llega un punto en el que es secundario. Protégete a ti, y punto. Huye de esa indefensión, de esa indiferencia.

miércoles, 5 de febrero de 2014

Hoping for the best but expecting the worst

¿Para qué regalar una mentira cuando nadie te la ha pedido?
Cada vez hacemos las cosas más ridículas, más forzadas. Nos empeñamos en buscar las cosas donde sabemos que nos las vamos a encontrar. Y así nos va.
No sé a vosotros, pero a mí ya me está matando.
Te sientas, buscas en silencio, y te encuentras con la antítesis de tu deseo.

viernes, 24 de enero de 2014

catársis

Las ganas de algo suelen ser la antesala del fracaso, eso es lo que yo he aprendido.
La ilusión y los nervios por un acontecimiento parecen estar ligados con sentirse defraudado respecto a alguien, con ese pesar que acompaña los acontecimientos posteriores, esa inseguridad y negatividad que caracteriza al ser humano.
No pienso escribir jamás textos de autoayuda, ni seré quien nunca para dar consejos, porque de lo único que puedo estar segura es de las consecuencias que pueden tener unos actos para mí, y a veces ni siquiera eso.

Me gustaría por fin encontrar un tema sobre el que escribir, algo que realmente merezca la pena ser redactado, no todos estos pensamientos inútiles que se me agolpan en la cabeza y no quieren salir. O quizá es que si quieren, por eso hago esto.
Porque si lees cualquiera de mis textos ninguno tiene sentido, y lo peor de todo esto es que se han vuelto demasiado pragmáticos. Sin la magia de antes, sin leer siendo fascinado. Ahora parezco más una terapeuta de mi misma que un almacén de sentimientos profundos.
Quizá también es que éstos están demasiado abajo, tan sepultados ya que es imposible sacarlos a la luz de una forma bonita, sin que quede iconexo.
Me echo de menos y desprecio mi yo de antes a partes iguales. Me adoro y a la vez me dan ganas de estrangularme por haber sido tan sumamente gilipollas en algunas ocasiones.


Pero algo de lo que estoy segura es de que la culpa de todo esto no la tengo sólo yo. Nos lo hemos cargado entre todos. Con los nuevos valores de ahora, con ver normal algo estrambótico, con permitir utilizar a los seres humanos.
¿Qué es esto de ahora de ser el más guay por utilizar a una persona? ¿De fardar de no tener sentimientos? ¿De qué va el rollo de ocultarlos y poner de excusa que tenemos miedo al compromiso? Esos problemas han existido desde siempre, pero nosotros mismos estamos creando una sociedad que los resalta y hace que incluso la gente se sienta orgullosa de ridiculeces que ni siquiera le hacen feliz.
No lo puedo decir de otra forma, ESTAMOS GILIPOLLAS. Hemos dejado que los medios, las series de televisión americanas con sus guiones ridículos y altamente ficticios y cualquier referente que tengamos nos absorba. Hemos perdido absolutamente nuestra personalidad, dejando en segundo plano lo que deseamos nosotros ser para exponernos a los que quieren los demás que seamos. ¿No nos damos cuenta de que la gente a lo mejor tampoco quiere eso?
A esto me refiero cuando digo que la culpa es de todos. Nosotros no somos como queremos ser realmente, pero tampoco dejamos que los demás lo sean. Como si ahora, en pleno siglo XXI tuviéramos que tener miedo de lo que las personas opinen de nosotros..

No se nos puede olvidar que la verdadera opinión, la que cuenta, es la nuestra propia, y estamos profanando nuestra conciencia y nuestra metacognición para satisfacer las necesidad de personas que nos dan COMPLETAMENTE IGUAL. Esto es más ridículo que otra cosa.
Deberiamos replantearnos nuestras vidas, mirar a nuestro alrededor, ayudar a que los nuestros lo hagan, y crear un sistema social sincero, de verdad, algo basado en felicidad y no en un mero escaparate.
Nos estamos traicionando a nosotros mismos cada vez que decimos que el ser humano es libre. No lo estamos siendo.