Las ganas de algo suelen ser la antesala del fracaso, eso es lo que yo he aprendido.
La ilusión y los nervios por un acontecimiento parecen estar ligados con sentirse defraudado respecto a alguien, con ese pesar que acompaña los acontecimientos posteriores, esa inseguridad y negatividad que caracteriza al ser humano.
No pienso escribir jamás textos de autoayuda, ni seré quien nunca para dar consejos, porque de lo único que puedo estar segura es de las consecuencias que pueden tener unos actos para mí, y a veces ni siquiera eso.
Me gustaría por fin encontrar un tema sobre el que escribir, algo que realmente merezca la pena ser redactado, no todos estos pensamientos inútiles que se me agolpan en la cabeza y no quieren salir. O quizá es que si quieren, por eso hago esto.
Porque si lees cualquiera de mis textos ninguno tiene sentido, y lo peor de todo esto es que se han vuelto demasiado pragmáticos. Sin la magia de antes, sin leer siendo fascinado. Ahora parezco más una terapeuta de mi misma que un almacén de sentimientos profundos.
Quizá también es que éstos están demasiado abajo, tan sepultados ya que es imposible sacarlos a la luz de una forma bonita, sin que quede iconexo.
Me echo de menos y desprecio mi yo de antes a partes iguales. Me adoro y a la vez me dan ganas de estrangularme por haber sido tan sumamente gilipollas en algunas ocasiones.
Pero algo de lo que estoy segura es de que la culpa de todo esto no la tengo sólo yo. Nos lo hemos cargado entre todos. Con los nuevos valores de ahora, con ver normal algo estrambótico, con permitir utilizar a los seres humanos.
¿Qué es esto de ahora de ser el más guay por utilizar a una persona? ¿De fardar de no tener sentimientos? ¿De qué va el rollo de ocultarlos y poner de excusa que tenemos miedo al compromiso? Esos problemas han existido desde siempre, pero nosotros mismos estamos creando una sociedad que los resalta y hace que incluso la gente se sienta orgullosa de ridiculeces que ni siquiera le hacen feliz.
No lo puedo decir de otra forma, ESTAMOS GILIPOLLAS. Hemos dejado que los medios, las series de televisión americanas con sus guiones ridículos y altamente ficticios y cualquier referente que tengamos nos absorba. Hemos perdido absolutamente nuestra personalidad, dejando en segundo plano lo que deseamos nosotros ser para exponernos a los que quieren los demás que seamos. ¿No nos damos cuenta de que la gente a lo mejor tampoco quiere eso?
A esto me refiero cuando digo que la culpa es de todos. Nosotros no somos como queremos ser realmente, pero tampoco dejamos que los demás lo sean. Como si ahora, en pleno siglo XXI tuviéramos que tener miedo de lo que las personas opinen de nosotros..
No se nos puede olvidar que la verdadera opinión, la que cuenta, es la nuestra propia, y estamos profanando nuestra conciencia y nuestra metacognición para satisfacer las necesidad de personas que nos dan COMPLETAMENTE IGUAL. Esto es más ridículo que otra cosa.
Deberiamos replantearnos nuestras vidas, mirar a nuestro alrededor, ayudar a que los nuestros lo hagan, y crear un sistema social sincero, de verdad, algo basado en felicidad y no en un mero escaparate.
Nos estamos traicionando a nosotros mismos cada vez que decimos que el ser humano es libre. No lo estamos siendo.
viernes, 24 de enero de 2014
miércoles, 22 de enero de 2014
-
Hay muchas formas de entrar en la vida de alguien. Por la puerta grande es una de ellas. La mejor, o la peor, según la forma en que lo mires.
Cuando la puerta está tan abierta que dejas entrar a cualquiera es muy fácil que salgan por el mismo sitio por el que llegaron. Cuando estiras los dedos para intentar tocar algo que está lejos, y con suerte consigues agarrarlo un poco, no es nada complicado que se te caiga. Porque tú mismo lo estás cogiendo con inestabilidad.
¿Pero qué estabilidad se le puede pedir a una persona que no es estable en absoluto?
Buscar la estabilidad emocional, da igual del tipo que sea. Aferrarte a algo y sentir paz, eso es difícil, eso cuesta mucho.
Hay veces que hasta las personas más sencillas, las que menos le piden a la vida, se cansan de esperar algo que nunca llega.
Es posible que la culpa de nuestros fracasos la tengamos nosotros mismos, pero ¿qué pasaría si nos culpasemos constantemente? No podríamos aguantarnos; tenemos que hacer a los demás partícipes de ellos si queremos seguir en este mundo medianamente enteros.
Porque de eso se trata, ¿verdad? De seguir enteros, o al menos parecerlo. Que estés completamente roto por dentro, pero que no se note.
¿Qué coño le pasa a la sociedad? ¿Por qué está todo tan corrompido? Es bastante complicado encontrar a una persona hoy en día. Cada vez las relaciones son más utópicas.
Yo ya me aburro de esta estabilidad inestable, de caerme y levantarme, o de que la caída sea simplemente psicológica. Necesito algo que me haga saber que me voy a mantener de pie pase lo que pase. Alguien que no pregunte, que esté. Dejar de tener frío en la cama, de echar de menos algo que no existe ni existió nunca, abandonar ese vacío. O dejar de llenarlo constantemente y fracasar en el intento.
No quiero más intentos.
Cuando la puerta está tan abierta que dejas entrar a cualquiera es muy fácil que salgan por el mismo sitio por el que llegaron. Cuando estiras los dedos para intentar tocar algo que está lejos, y con suerte consigues agarrarlo un poco, no es nada complicado que se te caiga. Porque tú mismo lo estás cogiendo con inestabilidad.
¿Pero qué estabilidad se le puede pedir a una persona que no es estable en absoluto?
Buscar la estabilidad emocional, da igual del tipo que sea. Aferrarte a algo y sentir paz, eso es difícil, eso cuesta mucho.
Hay veces que hasta las personas más sencillas, las que menos le piden a la vida, se cansan de esperar algo que nunca llega.
Es posible que la culpa de nuestros fracasos la tengamos nosotros mismos, pero ¿qué pasaría si nos culpasemos constantemente? No podríamos aguantarnos; tenemos que hacer a los demás partícipes de ellos si queremos seguir en este mundo medianamente enteros.
Porque de eso se trata, ¿verdad? De seguir enteros, o al menos parecerlo. Que estés completamente roto por dentro, pero que no se note.
¿Qué coño le pasa a la sociedad? ¿Por qué está todo tan corrompido? Es bastante complicado encontrar a una persona hoy en día. Cada vez las relaciones son más utópicas.
Yo ya me aburro de esta estabilidad inestable, de caerme y levantarme, o de que la caída sea simplemente psicológica. Necesito algo que me haga saber que me voy a mantener de pie pase lo que pase. Alguien que no pregunte, que esté. Dejar de tener frío en la cama, de echar de menos algo que no existe ni existió nunca, abandonar ese vacío. O dejar de llenarlo constantemente y fracasar en el intento.
No quiero más intentos.
Now or never
Escoger el momento es algo realmente importante. Un día, un minuto antes o después pueden determinar años de consecuencias irrefrenables.
Cuando decidimos comunicar una noticia en un momento exacto, ver a una persona tras algún acontecimiento, no sabemos hasta qué punto esa decisión va a repercutir en sucesos siguientes.
El contenido emocional que tenga esa decisión es posiblemente lo más importante. Así, unas palabras en el momento adecuado puede salvarnos de una terrible caída. Lo mismo pasa cuando decidimos abandonar algo. Aunque no lo sepamos, aunque creamos que las consecuencias sólo serán a corto plazo, podemos estar originando una catástrofe.
Lo que yo he aprendido de las malas decisiones en los malos momentos es que también nos pueden traer consecuencias fantásticas, incluso cuando pensamos que todo está perdido.
Porque cuando todo está perdido es el mejor momento para encontrarnos a nosotros mismos; lo que lleva a la clara conclusión de que justo es el mejor momento para crecer, cuando no hay nada.
Estar vacío es el mejor momento para sacar a relucir todas esas cosas que siempre hemos querido pero nunca nos hemos atrevido. Rellenarnos como nos venga en gana desde el principio. Renacer.
"..y que nada está perdido cuando se tiene por fin el valor a admitir que todo está perdido"
Cuando decidimos comunicar una noticia en un momento exacto, ver a una persona tras algún acontecimiento, no sabemos hasta qué punto esa decisión va a repercutir en sucesos siguientes.
El contenido emocional que tenga esa decisión es posiblemente lo más importante. Así, unas palabras en el momento adecuado puede salvarnos de una terrible caída. Lo mismo pasa cuando decidimos abandonar algo. Aunque no lo sepamos, aunque creamos que las consecuencias sólo serán a corto plazo, podemos estar originando una catástrofe.
Lo que yo he aprendido de las malas decisiones en los malos momentos es que también nos pueden traer consecuencias fantásticas, incluso cuando pensamos que todo está perdido.
Porque cuando todo está perdido es el mejor momento para encontrarnos a nosotros mismos; lo que lleva a la clara conclusión de que justo es el mejor momento para crecer, cuando no hay nada.
Estar vacío es el mejor momento para sacar a relucir todas esas cosas que siempre hemos querido pero nunca nos hemos atrevido. Rellenarnos como nos venga en gana desde el principio. Renacer.
"..y que nada está perdido cuando se tiene por fin el valor a admitir que todo está perdido"
sábado, 4 de enero de 2014
Salir de ahí
Cuando la gente no para de repetir "eso no es amor, es dependencia", "eso no es amor, es obsesión", ¿saben realmente de lo que están hablando? ¿Algunos sabemos a caso a qué nos referimos cuando usamos la palabra 'amor'? Ni siquiera podemos preguntarselo a alguien que lo haya experimentado.
Tampoco podemos admitir que estemos hablando de un sentimiento real, no podemos definirlo. No es pragmático, ni siquiera es palpable.
Para poder hablar de amor real deberíamos estar hablando de algo continuo, totalmente desinteresado, sin subidas ni bajadas. Algo puro. Algo inexistente. Es imposible que eso a lo que vosotros llamáis amor exista, es algo demasiado efímero como para tener cabida.
Podemos hablar de ilusión, ganas, adicción a un cuerpo, pero no de eso.
"Es que me tiemblan las piernas cuando le veo, es que noto mariposas en el estómago, es que me acuesto pensando en él todas las noches, cuando pasa algo malo me pongo fatal y cuando no le veo tengo ganas de morirme". ¿A eso le llamáis estar enamorado? Os podría dar mil explicaciones diferentes a cada uno de esos sentimientos, pero jamás usar la palabra amor.
Aunque tampoco deberíais hacerme caso, yo hablo por mí. Pero creo que nos equivocamos cuando conocemos a alguien y decimos que estamos enamorados.
Motivos fisiológicos hay millones para poder pensarlo, sí, pero todos ingenuos. El verdadero amor significa costumbre, cariño, atracción sexual y unas pocas cosas más. No es nada inexplicable.
No es nada.
'Que no quieres que te quieran
Sólo quieres que te abracen'
Tampoco podemos admitir que estemos hablando de un sentimiento real, no podemos definirlo. No es pragmático, ni siquiera es palpable.
Para poder hablar de amor real deberíamos estar hablando de algo continuo, totalmente desinteresado, sin subidas ni bajadas. Algo puro. Algo inexistente. Es imposible que eso a lo que vosotros llamáis amor exista, es algo demasiado efímero como para tener cabida.
Podemos hablar de ilusión, ganas, adicción a un cuerpo, pero no de eso.
"Es que me tiemblan las piernas cuando le veo, es que noto mariposas en el estómago, es que me acuesto pensando en él todas las noches, cuando pasa algo malo me pongo fatal y cuando no le veo tengo ganas de morirme". ¿A eso le llamáis estar enamorado? Os podría dar mil explicaciones diferentes a cada uno de esos sentimientos, pero jamás usar la palabra amor.
Aunque tampoco deberíais hacerme caso, yo hablo por mí. Pero creo que nos equivocamos cuando conocemos a alguien y decimos que estamos enamorados.
Motivos fisiológicos hay millones para poder pensarlo, sí, pero todos ingenuos. El verdadero amor significa costumbre, cariño, atracción sexual y unas pocas cosas más. No es nada inexplicable.
No es nada.
'Que no quieres que te quieran
Sólo quieres que te abracen'
jueves, 2 de enero de 2014
El tiempo
Andar siempre en la cuerda floja tiene su gracia hasta cierto punto. Es divertido, te sientes libre. Pero acabas sintiendo miedo.
Y no sabes cuál es el momento de bajar; eso es lo más difícil.
Te pierdes ahí arriba. Sosteniéndote como puedes, agarrándote a lo que vas encontrando. Pero ningún obstáculo es lo suficientemente grande como para quedarte en él.
Y sigues en equilibrio.
jueves, 26 de diciembre de 2013
-
Ahora las canciones hablan por mí, cuando más cosas tengo que decir.
Estoy encerrada en un caos mental del que salgo para volver a entrar. Un feedback nulo.
'Ella era radiante y oscura a partes iguales. Tenía ese magnetismo que pocas veces se ve en las personas, pero lo desaprovechaba. No sabía muy bien qué hacer con él, y lo compartía abiertamente con personas que no sabían aprovecharlo.
Se cansaba de buscar cuál era el problema, echándole la culpa siempre a ella misma de sus quebraderos de cabeza, martirizándose por algo que nunca tenía. Incluso llegaba a pensar que se había puesto solita en esa situación, que cada noche la buscaba inconscientemente. Parecía que disfrutase con las angustias que le ocasionaban todas esas cosas que siempre buscaba. Y encontraba.
Parecía que se había hartado, que iba a hacer las cosas bien, eligiendo ella misma el rumbo de su vida. Pero en el fondo de su corazón sabía que era imposible. Ella no llevaba las riendas, no tenía la suficiente fuerza como para hacerlo. Y eso, al fin y al cabo, no le disgustaba del todo.
Se había cansado de esperar y esperar, de dar y no recoger nada de vuelta. Le desgarraba el alma asumir que su vida era así, y lo iba a seguir siendo. Pero lo hacía. Lo hacía porque no le quedaba más remedio, porque estaba ella sola contra sus tinieblas. Porque en este mundo de egocentrismo la única persona que se preocupaba por lo que pasase por su cabeza era ella misma.
Pedía a gritos alguien que le salvase, que tirara de su brazo para que saliese de allí. A gritos pero en silencio, porque nunca nadie jamás lo supo. Quería ser querida pero no querer, y eso era demasiado egoísta hasta para ella. Por eso sabía que no podría tenerlo nunca. Eso era lo que más temía de todo. Se temía a ella misma en todo su esplendor. Y eso le angustiaba.
Tenía que salir de ahí. Y no paraba de repetirse siempre la misma pregunta: "¿cómo?".'
Estoy encerrada en un caos mental del que salgo para volver a entrar. Un feedback nulo.
'Ella era radiante y oscura a partes iguales. Tenía ese magnetismo que pocas veces se ve en las personas, pero lo desaprovechaba. No sabía muy bien qué hacer con él, y lo compartía abiertamente con personas que no sabían aprovecharlo.
Se cansaba de buscar cuál era el problema, echándole la culpa siempre a ella misma de sus quebraderos de cabeza, martirizándose por algo que nunca tenía. Incluso llegaba a pensar que se había puesto solita en esa situación, que cada noche la buscaba inconscientemente. Parecía que disfrutase con las angustias que le ocasionaban todas esas cosas que siempre buscaba. Y encontraba.
Parecía que se había hartado, que iba a hacer las cosas bien, eligiendo ella misma el rumbo de su vida. Pero en el fondo de su corazón sabía que era imposible. Ella no llevaba las riendas, no tenía la suficiente fuerza como para hacerlo. Y eso, al fin y al cabo, no le disgustaba del todo.
Se había cansado de esperar y esperar, de dar y no recoger nada de vuelta. Le desgarraba el alma asumir que su vida era así, y lo iba a seguir siendo. Pero lo hacía. Lo hacía porque no le quedaba más remedio, porque estaba ella sola contra sus tinieblas. Porque en este mundo de egocentrismo la única persona que se preocupaba por lo que pasase por su cabeza era ella misma.
Pedía a gritos alguien que le salvase, que tirara de su brazo para que saliese de allí. A gritos pero en silencio, porque nunca nadie jamás lo supo. Quería ser querida pero no querer, y eso era demasiado egoísta hasta para ella. Por eso sabía que no podría tenerlo nunca. Eso era lo que más temía de todo. Se temía a ella misma en todo su esplendor. Y eso le angustiaba.
Tenía que salir de ahí. Y no paraba de repetirse siempre la misma pregunta: "¿cómo?".'
miércoles, 27 de noviembre de 2013
whocares
Me sobra casi todo
-excepto lo que me falta-
Aspirando el humo de lo que no está, ventilándome el alma con conclusiones inconclusas. Guardando lo que queda para que no se lo lleve nadie, esperando a que llegue el resto.
Mirando al frente con los ojos bajos, buscando en las paredes de mi cráneo las respuestas a unas preguntas que a veces se me olvida formular. O quizá es que no quiero.
Cuando todo ha perdido sentido, vengo aquí. Para que nadie me salve, para salvarme de mí o para salvaros a vosotros.
El miedo, el puto miedo a lo inconcluso. Creo que estoy empezando a volverme loca. Vagando entre miserias con los ojos bien cerrados.
Impulso frenético de lo descontrolado, desconexión con el mundo. Carencias expuestas.
De esto va todo ahora, de buscarlo. Esperarlo y temerlo cuando lo ves cerca. Darte de hostias cuando no sabes qué hacer, o cuando no puedes hacer nada.
Maldito el desconocimiento que me aleja de esto. Y malditas estas palabras que no podríais entender ni pidiéndome ayuda. Yo la necesito más que nadie.
Maldito vacío que me llena por dentro.
Si me ahogo es por mí misma. No sabéis nada. No sé nada.
Esta gilipollez. Esta gilipollez que me está trastornando. Ilógico y desordenado, nada consecuente, sinsentido. Esto es lo que quiero.
Dando vueltas en la cama echo de menos la ignorancia. Que le follen a las noches sin dormir, y que os follen a todos. Me niego a pensar que lo que tengo es eso. Esto es lo que no quiero.
¿Qué quiero?
-excepto lo que me falta-
Aspirando el humo de lo que no está, ventilándome el alma con conclusiones inconclusas. Guardando lo que queda para que no se lo lleve nadie, esperando a que llegue el resto.
Mirando al frente con los ojos bajos, buscando en las paredes de mi cráneo las respuestas a unas preguntas que a veces se me olvida formular. O quizá es que no quiero.
Cuando todo ha perdido sentido, vengo aquí. Para que nadie me salve, para salvarme de mí o para salvaros a vosotros.
El miedo, el puto miedo a lo inconcluso. Creo que estoy empezando a volverme loca. Vagando entre miserias con los ojos bien cerrados.
Impulso frenético de lo descontrolado, desconexión con el mundo. Carencias expuestas.
De esto va todo ahora, de buscarlo. Esperarlo y temerlo cuando lo ves cerca. Darte de hostias cuando no sabes qué hacer, o cuando no puedes hacer nada.
Maldito el desconocimiento que me aleja de esto. Y malditas estas palabras que no podríais entender ni pidiéndome ayuda. Yo la necesito más que nadie.
Maldito vacío que me llena por dentro.
Si me ahogo es por mí misma. No sabéis nada. No sé nada.
Esta gilipollez. Esta gilipollez que me está trastornando. Ilógico y desordenado, nada consecuente, sinsentido. Esto es lo que quiero.
Dando vueltas en la cama echo de menos la ignorancia. Que le follen a las noches sin dormir, y que os follen a todos. Me niego a pensar que lo que tengo es eso. Esto es lo que no quiero.
¿Qué quiero?
sábado, 16 de noviembre de 2013
Espejismos
Te miro y no te veo, Andrea.
He estado pensando en esto millones de veces, he recapitulado en infinitas ocasiones sobre mi vida, pero no la encuentro. He intentado salir, entrar, y volver a salir de mi conciencia. Pero nada funciona. Ya no hay nada que buscar aquí dentro, nada que esperar, y menos aún que comprender.
Ya no hay nada que me salve ni nada que me haga querer ser salvada. Todo lo que me llena por fuera me deja vacía por dentro, y todo lo que me llena por dentro ha desaparecido.
No quiero comprensión alguna, por parte de nadie. Ni siquiera mía. Porque la mía es la que más daño me hace.
Sé que puedo ser mucho mejor de lo que soy, pero no quiero. Estoy cansada de querer. De esperar.
Alabo vuestro desconocimiento de la realidad. Me parece un paralelismo mágico, del que querría formar parte. La falta de comprensión que os rodea os hace felices, ¿verdad? ¿Y juzgar? Eso os vuelve locos.
Me gustaría sentir eso. Sentir, eso sí que me encantaría. Irme sabiendo que hay alguien que no lo hará, y quedarme con el claro pensamiento de que lo hago acompañada.
Me gustarían tantas cosas que ya no me gusta nada.
Y lo de la esperanza.. Eso sí que me da risa. "Oh, la esperanza es lo único que te queda cuando no te queda nada". ¿No os parece un síntoma de debilidad absoluta? Porque a mí sí.
He olvidado lo que es ser. Y tengo demasiado claro el recuerdo de lo que es estar. Porque no es un recuerdo, es una realidad cada vez mayor que me aplasta con ella y no me deja respirar.
Yo, claro ejemplo de que no todo es lo que parece.
He estado pensando en esto millones de veces, he recapitulado en infinitas ocasiones sobre mi vida, pero no la encuentro. He intentado salir, entrar, y volver a salir de mi conciencia. Pero nada funciona. Ya no hay nada que buscar aquí dentro, nada que esperar, y menos aún que comprender.
Ya no hay nada que me salve ni nada que me haga querer ser salvada. Todo lo que me llena por fuera me deja vacía por dentro, y todo lo que me llena por dentro ha desaparecido.
No quiero comprensión alguna, por parte de nadie. Ni siquiera mía. Porque la mía es la que más daño me hace.
Sé que puedo ser mucho mejor de lo que soy, pero no quiero. Estoy cansada de querer. De esperar.
Alabo vuestro desconocimiento de la realidad. Me parece un paralelismo mágico, del que querría formar parte. La falta de comprensión que os rodea os hace felices, ¿verdad? ¿Y juzgar? Eso os vuelve locos.
Me gustaría sentir eso. Sentir, eso sí que me encantaría. Irme sabiendo que hay alguien que no lo hará, y quedarme con el claro pensamiento de que lo hago acompañada.
Me gustarían tantas cosas que ya no me gusta nada.
Y lo de la esperanza.. Eso sí que me da risa. "Oh, la esperanza es lo único que te queda cuando no te queda nada". ¿No os parece un síntoma de debilidad absoluta? Porque a mí sí.
He olvidado lo que es ser. Y tengo demasiado claro el recuerdo de lo que es estar. Porque no es un recuerdo, es una realidad cada vez mayor que me aplasta con ella y no me deja respirar.
Yo, claro ejemplo de que no todo es lo que parece.
sábado, 9 de noviembre de 2013
F*** the pain away
¿Cómo sabes cuando has tocado fondo? ¿Quizá cuando el fondo te toca a ti?
Cuando te agarra, te suplica que bajes y te pide que lo hagas sola. Parece que él mismo se regocija con todo lo que te pasa. Que lo impulsa hacia la decadencia.
A veces creo que sigo viva porque me escucho respirar.
Cuando te agarra, te suplica que bajes y te pide que lo hagas sola. Parece que él mismo se regocija con todo lo que te pasa. Que lo impulsa hacia la decadencia.
A veces creo que sigo viva porque me escucho respirar.
miércoles, 25 de septiembre de 2013
Catalepsia emocional.
O no.
A veces evadirse es la solución. Convertirse en polvo. Dejar que fluya, y nada más. Porque hay momentos en los que el ser humano no necesita nada más que eso, olvidar. Dejarse ir a los parajes más extraordinarios que podemos imaginar, pero sin moverse del sitio.
Porque así es ahora. Estático. Todo a tu alrededor comienza a andar y tú eres incapaz de moverte. ¿Hacia dónde? Ni siquiera sabes eso. Ni siquiera eres capaz de imaginarte quién te acompaña; porque no hay nadie. Lo que más te llena por dentro es el vacío de tu pecho, los latidos de un corazón que imaginas muerto, porque no sabes si en realidad está ahí. Y tampoco sabes en qué estado; si duro, frágil, hecho pedazos o más entero que nunca.
Quizá eso es lo bonito de la vida, no esperar. No estar, ser. Evadirte en una nube de humo que te aleje del mundanal ruido, de lo banal de la existencia, de ti mismo. Porque la persona más ensordecedora del universo está dentro de ti, asfixiándote y no dejando ni una gota de aire limpio. "¿Hasta cuándo va a durar esto?", te preguntas. "¿Qué hacer si no espero nada?". "¿Cómo podéis ser tan simples?". Quizá es que las personas más felices lo son.
Se que no hay nada cuando no entiendo ni lo que digo. O se que está todo, pero no puedo ordenarlo. Ni siquiera lo espero, sólo lo siento. Y es que solemos encontrar el sentido cuando lo vemos todo caótico. Y es que solemos encontrarnos a nosotros mismos cuando más perdidos estamos.
Yo no estoy.
A veces evadirse es la solución. Convertirse en polvo. Dejar que fluya, y nada más. Porque hay momentos en los que el ser humano no necesita nada más que eso, olvidar. Dejarse ir a los parajes más extraordinarios que podemos imaginar, pero sin moverse del sitio.
Porque así es ahora. Estático. Todo a tu alrededor comienza a andar y tú eres incapaz de moverte. ¿Hacia dónde? Ni siquiera sabes eso. Ni siquiera eres capaz de imaginarte quién te acompaña; porque no hay nadie. Lo que más te llena por dentro es el vacío de tu pecho, los latidos de un corazón que imaginas muerto, porque no sabes si en realidad está ahí. Y tampoco sabes en qué estado; si duro, frágil, hecho pedazos o más entero que nunca.
Quizá eso es lo bonito de la vida, no esperar. No estar, ser. Evadirte en una nube de humo que te aleje del mundanal ruido, de lo banal de la existencia, de ti mismo. Porque la persona más ensordecedora del universo está dentro de ti, asfixiándote y no dejando ni una gota de aire limpio. "¿Hasta cuándo va a durar esto?", te preguntas. "¿Qué hacer si no espero nada?". "¿Cómo podéis ser tan simples?". Quizá es que las personas más felices lo son.
Se que no hay nada cuando no entiendo ni lo que digo. O se que está todo, pero no puedo ordenarlo. Ni siquiera lo espero, sólo lo siento. Y es que solemos encontrar el sentido cuando lo vemos todo caótico. Y es que solemos encontrarnos a nosotros mismos cuando más perdidos estamos.
Yo no estoy.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)